La hipotética participación de Federico II, rey de Prusia, en la elaboración y firma de las Grandes Constituciones
La segunda cuestión que se plantea, desde la perspectiva histórica, es el grado de participación o la nula participación de Federico II de Prusia en la elaboración y firma de las Grandes Constituciones. Las investigaciones históricas efectuadas en Berlín (Alemania) para encontrar rastros de una reunión del Supremo Consejo del Grado 33 en la fecha de 01/05/1786, debe considerarse negativa. Consecuentemente, y si esto es así, cabe preguntarse ¿qué papel jugó Federico II de Prusia en las Grandes Constituciones de 1786?.
La contestación es harto difícil porque, de entrada, no se puede olvidar que Federico II murió el 17/08/1786 (tres meses y medio después de la promulgación de las Grandes Constituciones), tras una larga y dolorosa enfermedad (gota) que, probablemente, le impedía cualquier tipo de desplazamiento. Adicionalmente, Federico II fue iniciado en la Masonería Simbólica en 1738 siendo aún príncipe heredero y cesó (entró en sueños) en 1744. Lo que no se puede desconocer es que fue el gran protector y benefactor de la Masonería en Prusia y también está contrastado históricamente que los Altos grados del Rito de Perfección habían sido introducidos en Alemania por Francmasones franceses en 1758. Ello nos lleva a admitir y suponer que Federico II fue en Prusia el protector, al menos nominal, del Rito. Consecuentemente, si la enfermedad le retuvo de tal forma que no pudo trasladarse al pretendido Consejo de 01/05/1786; que moralmente, no pudo firmar las Grandes Constituciones de 1786 en razón a su situación masónica (se encontraba en sueños) y que la situación en Alemania era la de practicar el Rito de Perfección, solo cabe pensar que las Grandes Constituciones de 1786, son de carácter apócrifo y en todo caso, hay que buscar, una paternidad diferente de las mismas.
La indeterminación histórica de si las pudo o no firmar puede parcialmente ser esclarecida con la hipótesis de que su firma le fue atribuida indebidamente por un escribano por confusión de nombres y títulos nobiliarios en una de las copias encontradas, puesto que todas las copias históricamente conocidas son muy posteriores a las del año 1786. En estas circunstancias cabe ver quién fue el verdadero Federico.
Históricamente la confusión de nombres y de títulos nobiliarios viene dada por la interrelación entre Federico de Brunswick y Federico II, rey de Prusia, al que no hay que confundir con su tío, el duque Fernando de Brunswick–Lünebourg–Woelfenbruttel, que perteneció a la Gran Logia Madre Real de los Tres Globos Terrestres de Berlín y que había expandido en Alemania los grados del Rito de Perfección, al que le siguió el Rito de la Estricta Observancia después de 1766.
Históricamente, se impone una conclusión: las Grandes Constituciones de 1786, atribuidas a Federico II de Prusia y la organización definitiva del Rito Escocés Antiguo y Aceptado no puede ser atribuida al emperador, ya que la división en 33 grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, hay que considerarlas como de clara influencia francesa -Étienne Morin (?)-, que vieron la luz hacia 1801 en América y que en absoluto desdicen la implantación del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y la creación de Supremos Consejos en fechas anteriores. Lo único cierto es que dos siglos largos después, la Orden Francmasónica, al menos la mayoritaria, practica el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y se organiza en Supremos Consejos que agrupan, en algunos casos, los 33 grados y en otros (Masonería liberal o adogmática) los grados comprendidos entre el grado 4 (Maestro Secreto) y el grado 33 (Soberano Gran Inspector General), hallándose siempre, en este último caso, ligados los 33 grados a través de Tratados de Amistad y Mutuo Reconocimiento entre un Gran Oriente o una Gran Logia y el Supremo Consejo del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado del país.